“# En la versión anterior, los ingresos derivados de la venta de títulos sin beneficiarios identificables se custodiaría durante 5 años, al cabo de los cuales -de no presentarse el legítimo dueño de los derechos de autor, o sus herederos- ese dinero iría a dar a manos de The Author’s Guild, el “sindicato de escritores” de USA. En esta nueva versión el tiempo de espera se amplía a 10 años y al final de ese plazo el dinero se invierte en obras benéficas y en buscar herederos desconocidos.
# Se excluyen libros que no provengan de USA, Canadá, Gran Bretaña y Australia. La razón de esto es que las leyes de copyright de aquellos países son similares o compatibles, pero en cambio en Francia y Alemania, por ejemplo, este acuerdo violaría la ley porque el consentimiento de autor no puede superponerse al derecho de autor. En otras palabras hay países donde un autor no puede prestar su trabajo porque la ley lo protege. WTF!
# Se quitan cláusulas que pretendían ubicar este acuerdo como antecedente para cualquier otro acuerdo similar, impidiendo que autores o editoriales negociaran tarifas o proporciones más bajas con proveedores menos potentes que Google. Ahora se incluyen cláusulas que permiten a otros interesados acogerse al mismo acuerdo que Google Books o bien negociar términos aún mejores sin que tú o tu contraparte tenga que justificarse ante Google Books. Ojo, eso no implica que puedas ofrecer el catálogo digitalizado por Google Books. Faltaría más.”
Alén disto, cando se lle preguntou que pasaría se algunha editora quixese revocar o acordo subscrito con Google Books, Luis Collado falou claro: os libros fican en Google ad aeternum.
víaGoogle Books no se da por vencido – FayerWayer.
